21 septiembre, 2019
3 octubre, 2019

La Palabra de Dios nos hace un llamado a dirigir nuestra mirada a nuestros familiares, vecinos, compadres, amigos o conocidos y descubrir cuáles son sus necesidades. Bienaventurados los que ayudan a sus padres, a sus hermanos, a sus suegros o cuñados, a sus vecinos, compadres o amigos, a todos ellos Dios los recompensará.